El jueves 12 de febrero se llevó a cabo en el Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) la reunión de investigación del eje "Cambio Climático y Salud", organizada por la Fundación Ética Climática y Desarrollo en modalidad híbrida.
El encuentro constituyó un espacio de diálogo e intercambio con organizaciones y colectivos territoriales, instituciones académicas y actores de gestión pública que trabajan en temas de ambiente, salud y justicia socioambiental.
La conversación fue promovida por la Dra. Romina Rekers, coordinadora del área de Bioética y Cambio Climático de la Fundación Ética Climática y Desarrollo, en el marco del programa Erasmus+ Teaching, a través de la cooperación académica entre la Universidad de Graz (Austria) y la Universidad Nacional de Córdoba.
Desde esta línea de trabajo, se impulsan investigaciones orientadas a analizar los desafíos éticos de la crisis climática en relación con la salud pública, los derechos humanos y las políticas públicas, incluyendo:
- Estrategias de adaptación climática y sanitaria en Sudamérica.
- Participación de mujeres en políticas sobre enfermedades sensibles al clima.
- Derecho a la salud en el contexto de la emergencia climática ante instancias internacionales.
Estas investigaciones cuentan con el apoyo de la Oxford–Johns Hopkins Global Infectious Disease Ethics Collaborative (GLIDE), financiada por el Wellcome Humanities and Social Science Award.
El objetivo principal del encuentro fue abrir un espacio de escucha y diálogo con actores territoriales para conocer sus perspectivas, intercambiar experiencias y explorar estrategias de cooperación en torno a cuatro preguntas orientadoras:
1. ¿Cómo formular mecanismos de participación efectiva en el desarrollo de políticas públicas de clima y salud?
2. ¿Qué concepciones de justicia se sostienen frente a la crisis climática?
3. ¿Qué implica una respuesta justa y adecuada a la emergencia climática desde experiencias situadas?
4. ¿En qué medida resulta adecuado interpretar la resistencia climática como una expresión de justicia climática, y en qué medida como una respuesta activa frente a procesos de destrucción socioambiental? ¿Qué implicancias éticas y políticas se derivan de estos marcos?
Uno de los consensos transversales del intercambio fue que la participación no puede reducirse a instancias meramente formales o consultivas. Diversas intervenciones señalaron que, en numerosos procesos institucionales, los mecanismos participativos existentes operan como procedimientos administrativos sin capacidad real de incidencia en la toma de decisiones.
En este sentido, se discutieron obstáculos persistentes para una participación sustantiva, tales como:
- La falta de mecanismos adecuados de difusión y acceso a la información.
- Desigualdades institucionales y territoriales en capacidades de incidencia.
- Limitaciones de audiencias públicas no vinculantes.
- Brechas de conectividad que reproducen exclusiones.
- Tensiones entre lenguajes técnicos, jurídicos y comunitarios.
Se destacó asimismo la importancia de contar con capacidades institucionales específicas para sostener procesos participativos robustos, incluyendo roles de facilitación, moderación transdisciplinaria e instancias de información previa que permitan clarificar expectativas y alcances.
La legitimidad de las políticas climáticas y sanitarias depende en gran medida de su arraigo social y de su capacidad de incorporar saberes situados y experiencias territoriales.
Las organizaciones participantes remarcaron que la crisis climática se expresa de manera profundamente desigual en los territorios, y que no es posible pensar respuestas adecuadas sin considerar las condiciones concretas en las que se desarrollan las luchas socioambientales.
En particular, emergieron discusiones vinculadas a las denominadas zonas de sacrificio, donde la degradación ambiental se articula con impactos directos sobre la salud, el bienestar y los derechos de las comunidades.
Se enfatizó que la justicia climática no constituye únicamente un marco normativo global, sino también un proceso construido desde la organización comunitaria, la resistencia territorial y la articulación entre actores sociales, redes locales e instituciones académicas.
Otro eje relevante del encuentro fue la reflexión sobre las tensiones entre la producción de conceptos y marcos internacionales —como los Objetivos de Desarrollo Sostenible o ciertas métricas globales de adaptación— y las posibilidades reales de implementación en contextos locales.
Varias intervenciones señalaron que las políticas climáticas suelen enfrentar una brecha persistente entre tecnocracia y experiencia cotidiana: los instrumentos de medición, los formularios estadísticos o las soluciones tecnológicas no siempre logran captar la complejidad social y cultural de los territorios.
En este marco, se discutió la necesidad de democratizar la información climática, fortalecer estrategias de comunicación pública y evitar que la gobernanza ambiental quede restringida a lenguajes especializados que excluyen a las comunidades afectadas.
Desde el campo sanitario se remarcó que los impactos del cambio climático sobre la salud ya se expresan en múltiples dimensiones, aunque continúan estando fragmentados o insuficientemente integrados en la formación profesional.
Se compartieron ejemplos concretos de patologías vinculadas al ambiente y se subrayó la urgencia de enfoques integrales que articulen salud, ambiente, justicia y derechos humanos.
Asimismo, se destacó el valor de construir instancias educativas y comunitarias sostenidas —incluyendo experiencias de formación popular y redes interdisciplinarias— que permitan responder de manera más adecuada a los desafíos emergentes de la crisis climática.
El encuentro reafirmó el valor de los espacios transdisciplinarios como ámbitos fundamentales para construir principios éticos orientadores y fortalecer políticas públicas de clima y salud que sean legítimas, inclusivas y socialmente situadas.
En un contexto de creciente complejidad socioambiental, se remarcó que las respuestas justas requieren no solo instrumentos técnicos, sino también procesos participativos robustos, capacidades institucionales fortalecidas y una organización social activa.
Desde la Fundación Ética Climática y Desarrollo, continuaremos promoviendo instancias de diálogo con organizaciones y actores territoriales, con el objetivo de proyectar futuras líneas de cooperación académica, institucional y comunitaria durante 2026.
Organizaciones e instituciones participantes
El encuentro contó con la participación de una amplia diversidad de organizaciones socioambientales, instituciones académicas, organismos públicos y redes comunitarias, entre ellas:
- Red Internacional de Promotores ODS (Córdoba)
- Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (FUNDEPS)
- Madres de Barrio Ituzaingó Anexo
- Foro Ambiental Córdoba
- Jóvenes por el Clima
- Multisectorial Ambiental Córdoba
- Movimiento Verde Cordobés
- AC Mendiolaza Viva
- V.U.D.A.S. (Vecinas Unidas en Defensa de un Ambiente Sano)
- Cooperativa Apícola y Agropecuaria de Villa de Soto
- Fondo Plurales
- Fundación Adelaida
- Centro Vecinal Alto Alberdi
- Interra
Asimismo, participaron representantes de distintos niveles de gestión pública, incluyendo:
- Municipalidad de Villa Carlos Paz (Área de Ambiente)
- Dirección de Ambiente de Salsipuedes
- Secretaría General de Ambiente, Economía Circular y Biociudadanía
- Comuna de Villa Ciudad Parque (Ambiente y Salud)
- Área de Bioética del Ministerio de Salud de Córdoba
En el plano académico, se contó con la presencia de integrantes de:
- Universidad Nacional de Córdoba (UNC)
- Universidad Católica de Córdoba (UCC)
- Universidad Nacional de Villa María (UNVM)
- Universidad Libre del Ambiente
- University of Graz / Goethe University Frankfurt
- CONICET – Universidad Nacional de Córdoba
La diversidad de perspectivas presentes enriqueció significativamente el intercambio y permitió identificar desafíos comunes para el fortalecimiento de políticas públicas de clima y salud.
Desde la Fundación Ética Climática y Desarrollo agradecemos la participación de todas las organizaciones, instituciones y personas que formaron parte de este espacio de diálogo. Sus aportes resultan fundamentales para seguir construyendo agendas de clima y salud que sean éticamente orientadas, socialmente situadas y democráticamente legítimas.